jueves, 21 de febrero de 2013

Recesa por un día quinto ciclo de diálogos para paz en Colombia


Las conversaciones entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejercito del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno de Juan Manuel Santos recesan hoy por un día, en el quinto ciclo de diálogos que buscan conseguir la paz para esa nación.
Mientras el tema del desarrollo agrario ha centrado durante las tres jornadas tanto la mesa de diálogos como la agenda pública, esta última ha incluido además otros asuntos: el cese bilateral de hostilidades, la presencia en las pláticas del comandante guerrillero Simón Trinidad y la necesidad de la participación popular.

Sobre el asunto de la tierra, la guerrilla presentó el primer día ante la prensa 10 propuestas mínimas para garantizar la soberanía alimentaria y el buen vivir de la población, documento que defendió el derecho ciudadano de definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, comercialización y consumo de alimentos.

A la entrada del habanero Palacio de Convenciones, sede permanente de la mesa, el jefe del equipo de las FARC-EP, Iván Márquez, leyó el comunicado en el que se abordó la necesidad de proporcionar protección, estímulo y subsidio a la producción campesina de alimentos, así como lograr encadenamientos entre diversos modelos productivos.

Por parte de la delegación gubernamental, su jefe, Humberto de la Calle, manifestó antes de viajar a esta capital que para lograr el fin del conflicto armado colombiano, con más de medios siglo de existencia, resulta fundamental el campo y su transformación.

"Como lo han dicho el Presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, la construcción de una paz estable y duradera pasa necesariamente por la transformación del campo, una de cuyas variables principales es el acceso de los campesinos a la tierra", manifestó.

La tierra encabeza la agenda de seis temas que guía las pláticas, seguido por las garantías para la participación política, el fin del conflicto armado, la solución al problema de las drogas ilícitas, los derechos de las víctimas y los mecanismos de verificación y refrendación de lo pactado en la mesa.

En el segundo día, las FARC-EP reiteraron una vez más su disposición de acordar con el gobierno un cese bilateral de hostilidades, con el objetivo de propiciar un buen ambiente para el desarrollo de las conversaciones, iniciadas el 19 de noviembre con Cuba y Noruega como garantes.

Es imperativo detener el desangre nacional, principalmente en medio de un diálogo de paz, así como "salir de la vorágine que obliga a que los colombianos de estratos bajos se maten entre sí para que los de estratos altos vivan bien", señalaron.

Al respecto, el gobierno ha considerado que la paz solo puede establecerse como resultado de los eventuales acuerdos de mesa de La Habana.

La participación de la ciudadanía en el proceso de paz como elemento decisivo fue tratada también por la guerrilla, mediante un comunicado en el que la consideraron un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, en consonancia con la Constitución colombiana.

El documento divulgado por Jesús Santrich, miembro de ese equipo, apuntó que los funcionarios y la delegación de paz del gobierno de Juan Manuel Santos deben entender que la intervención de personas -jurídicas o individuales- en los procesos de paz no puede ser criminalizada, de acuerdo con el Derecho Internacional.

"â��incluso distintos expertos internacionales señalan que este derecho no es judiciable sino que además es justiciable, exigible ante los tribunales", agregó el comunicado.

Por otro lado, los guerrilleros reclamaron constantemente la presencia en la mesa de Simón Trinidad, preso en Estados Unidos, por su capacidad para aportar al proceso a partir de su sabiduría y experiencia.
Tomado: Prensa Latina