jueves, 20 de septiembre de 2012

Las primeras puntadas del proceso de paz en Colombia


Con los negociadores a bordo y las optimistas expectativas del país arrancará en Oslo, Noruega, el próximo 8 de octubre, la segunda fase del proceso de paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Colombiano. De frente, sin intermediarios y con agenda de discusión definida, se verán las caras representantes de la clase política, militar y empresarial del país, en una delegación liderada por Humberto de la Calle como jefe de la misma. Al otro lado de la mesa, y como lo anunciara VOZ, estarán, el Comandante Iván Márquez, conductor del grupo, Jesús Santrich, Simón Trinidad, Rodrigo Granda, Andrés París y Marcos Calarcá, negociadores plenipotenciarios, además de estar acompañados por el legendario Comandante Pascuas y los miembros del Estado Mayor Rubén Zamora y el Comandante Hermes Aguilar como acompañantes de la negociación.
El pasado jueves 6 de septiembre y como antesala a la rueda de prensa en La Habana, donde la guerrilla dio a conocer a su jefe de negociación y respondió las preguntas de la prensa internacional, el máximo comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, ratificó su voluntad de paz, mediante la lectura de una declaración política en la que manifestó que la mesa de diálogo no significa su rendición y entrega. Será una mesa que exigirá la solución política al conflicto. Al tiempo que se confirmó la unidad en la comandancia de la guerrilla, desvirtuando así los análisis de alfiles de la guerra que señalaban una supuesta división en la insurgencia entre los partidarios de la paz y los guerreristas. “Nunca hemos estado más unidos”, dijo Timoleón Jiménez.
Cese al fuego bilateral
Desde ya se perfilan las difíciles discusiones que tendrán como escenario La Habana. El cese al fuego bilateral fue el primer llamado de atención por parte de la insurgencia al Gobierno. Mauricio Jaramillo le adelantó a la prensa internacional que como gesto de voluntad política, el próximo 8 de octubre, se abra la discusión con el cese de hostilidades de ambas partes. No es sano emprender unas negociaciones bajo fuego. La propuesta es la primera prueba para este proceso de paz y es sin duda una prueba de fuego en las conversaciones, en el proceso de generar confianza entre los negociadores.
Vale la pena recordar que en el proceso del Caguán, fue solo hasta adelantados algunos acuerdos de la agenda política que se llegó al punto de un posible cese de operaciones militares, que a la postre fue frustrado por la intempestiva ruptura del proceso por parte del Gobierno Pastrana. Sin embrago, el Presidente Juan Manuel Santos, salió de inmediato a rechazar tal anuncio señalando que no habrá cese al fuego sino hasta el fin del proceso. No obstante, esa postura podría ser revaluada en la medida que se instale formalmente la mesa y se busquen fórmulas para el propósito de conversar sin el ruido de las hostilidades. En la negociación nada está dicho.
Todos le jalan a la paz
“No nos pararemos de la mesa hasta no tener un resultado feliz en la mesa de diálogo” respondió Andrés París, vocero en la rueda de prensa internacional, a la pregunta del compromiso que tiene la insurgencia con el proceso de paz y de la necesidad que el pueblo colombiano acompañe la iniciativa de paz. Hecho que sin duda cambió la percepción de la inmensa mayoría del pueblo colombiano que adoptó una visión positiva frente a la solución de sus necesidades básicas en la salida política del conflicto. El desempleo, la ausencia de salud, de una educación pública de calidad, ser poseedor del deshonroso tercer lugar como país con mayor desigualdad del mundo, son entre otros, temas esencialmente ligados a la guerra. De allí, la necesidad de las gentes del común de sumarse a las iniciativas y discusiones de cuál paz necesita Colombia. La movilización social por la paz es la llave de la mesa de negociación.“La lucha por la paz es la lucha por resolver los problemas que nos tienen en guerra”.
Las reformas agrarias
Las FARC comunicación que en los encuentros exploratorios se marcaron temas fundamentales para la discusión como la reforma agraria, de la que señalaron se deben hacer cinco en Colombia, una por cada región del país, pues cada una tiene sus particularidades. “¿Qué es lo que gana Colombia?” se preguntaron voceros de la insurgencia al manifestar que esa realidad nacional está desbordando en una crisis minero energética que golpea a los más pobres del país. “Es cierto, ya nos quedamos cortos con una reforma agraria para Colombia”, coincidieron analistas consultados por VOZ. De esta manera las locomotoras mineras y la economía de extracción se instalaron en la agenda de negociación como temas fundamentales para el futuro promisorio del proceso. Las reformas agrarias regionales son, sin asomo de duda, una propuesta audaz, aterrizada en las realidades de un país inmerso en una diversidad geográfica y una riqueza natural, hoy irracionalmente explotadas.
Sin contrarreloj
Otras de las diferencias que se decantarán en las primeras horas de discusión entre FARC-EP y Gobierno serán los tiempos de la negociación. El Presidente Juan Manuel Santos ha sido reiterativo en anunciar que la paz no es de años, sino de meses, en alusión a la agilidad que debe tenerse en la mesa.
Por su parte, la insurgencia dice que se tomará el tiempo suficiente para discutir los temas; es un error del pasado que no se puede cometer. “Nos sentamos a la mesa y vamos a tratar de agilizar todo, y si el Gobierno cree que puede hacer una serie de reformas en poco tiempo seguramente las cuestiones se agilizan” explicó Rodrigo Granda. En eso coinciden conocedores de procesos de paz en el mundo, quienes han señalado que aunque no es una agenda demasiado extensa, los temas son complejos para ponerle un contrarreloj. La paz no tiene tiempos, a mayor discusiones mejores serán las garantías de los cambios estructurales que se pretenden.
Por último, la insurgencia hizo un llamado a la prensa nacional para que acompañe la esta empresa de paz con informaciones objetivas que den cuenta de los avances y de las dificultades de la misma. El tratamiento de la información será fundamental para el éxito de las negociaciones, pues la responsabilidad no solo está en la veracidad, sino en el profesionalismos de los comunicadores y medios que estarán en La Habana y en Colombia. Así arranca la segunda fase de acuerdos, nada fácil y con enemigos asomados desde muchas trincheras.
Tomado; Tribuna Popular, Seminario Voz