jueves, 27 de marzo de 2014

Exito de huelga general modificó panorama político paraguayo

La exitosa huelga general en Paraguay introdujo, evidentemente, modificaciones de importancia en el panorama político del país suramericano.


El primer paro de esa envergadura que enfrentó el gobierno del presidente Horacio Cartes desde su ascenso al poder, de acuerdo a sus organizadores, tuvo un 80 por ciento de acatamiento y además de su impacto en esta capital, tuvo resonancia en 35 regiones del país.

Una primera consecuencia anticipada fue la decisión oficial apenas horas antes de iniciarse la huelga de convocar a la constitución de mesas de diálogo con los sectores huelguistas coordinadas por el vicepresidente de la República, Juan Afara, y con participación de 11 ministros del gabinete.

La oferta, presentada ante el ya esperado apoyo a la paralización, constituyó una aparente flexibilización del Ejecutivo pero los temas a discutir serían, entre otros, la derogación de la privatizadora Ley de Alianza Público-Privada, la reforma agraria y aumento salarial en 25 por ciento.

El problema fundamental para lograr acuerdos de esa magnitud se encontró en las declaraciones del propio Afara quien consideró imposible derogar la mencionada ley o aumentar el salario en más del 10 por ciento y ni siquiera mencionó la posibilidad de una reforma agraria.

El inmediato condicionamiento de los labriegos, agrupados en la Federación Nacional Campesina y la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas, a participar en las conversaciones en tanto no se derogue la Ley de Alianza Público-Privada, es un elemento importante.

Ello toma mayor trascendencia si se tiene en cuenta el importante papel jugado por los hombres y mujeres del campo en la huelga trasladando a Asunción alrededor de 15 mil campesinos quienes hicieron énfasis en ese reclamo junto al de un nuevo proyecto nacional de desarrollo.

A respaldar esa posición llamaron a las seis centrales sindicales y a todas las instancias participantes del movimiento huelguístico para evitar, según dijeron, caer en una trampa preparada por el gobierno sin poder conseguir la satisfacción de sus demandas.
Tomado: tercerainformacion