miércoles, 3 de junio de 2015

Seguirá espionaje doméstico masivo en EE.UU., pese a cambios en leyes

El debate del Congreso estadounidense sobre las acciones de espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Na­cional (NSA), apenas impondrá cambios cosméticos en la forma en que se realizan esas operaciones, estiman expertos.
El Senado puede aprobar este martes un proyecto de ley que reduciría las amplias fa­cultades de esa entidad de inteligencia para monitorear los registros de las llamadas telefónicas de millones de ciudadanos estadounidenses, programa denunciado en el 2013 por el excontratista Edward Snowden.
Están en juego acápites importantes de la Ley Patriota, avalada por el Capitolio en octubre del 2001 tras los atentados del 11 de septiembre, pero el nuevo pensamiento en el Con­greso es apenas un repudio a esas políticas instauradas en momentos de tensión.
En aquella ocasión, solo un senador votó en contra de la pieza legislativa, pero este domingo, 77 de los 100 integrantes de la Cá­mara alta estuvieron de acuerdo con la llamada Ley de la Libertad Estadounidense (USA FreedomAct), destinada a recortar las prerrogativas de vigilancia doméstica de la NSA.
Para Peter Baker, periodista del diario The New York Times, esto significa una evolución en el pensamiento acerca de los riesgos del terrorismo y quizá la percepción de que el país fue demasiado lejos al aprobar la Ley Patriota, pero los conservadores aseguran que esta transformación es una amenaza pa­ra­ la seguridad nacional del país.
La USA FreedomAct, que tiene amplio apoyo bipartidista, restauraría los aspectos legales que prohíben al gobierno recolectar de forma masiva los registros telefónicos y los datos sobre Internet, y dejarían esa información en manos de las compañías que ofrecen los servicios.
Sin embargo, el Gobierno aún podría ga­nar acceso de forma sistemática a los datos sin grandes restricciones, con el fin de analizar los posibles vínculos indirectos entre las per­sonas que realizan las llamadas, de la mis­ma forma que lo hacía bajo el sistema an­terior­mente en vigor que expiró en la me­dia­noche del domingo.
De acuerdo con The New York Times, mu­chos de los programas de vigilancia revelados por el excontratista Edward J. Snowden en el 2013, seguirían vigentes de la misma forma que continuará en funciones “el enorme aparato construído en los últimos 14 años en nombre de la defensa de Estados Unidos contra los ataques terroristas”, reporta PL.
Es por ello que son pocos los cambios que habrá si el Senado aprueba hoy —tal y como se espera— estas nuevas provisiones legales, vistas con cierto sentido de cautela como un paso de avance, pero a la vez con frustración por parte de organizaciones y activistas de de­rechos civiles, porque en esencia el programa continúa.
“Queremos y necesitamos estar seguros, pe­­ro ahora estamos en una posición mejor para analizar cuidadosamente la mejor for­ma de equilibrar los intereses de seguridad nacional y las libertades individuales”, estima el profesor de leyes de la Universidad de Chicago, Geoffrey Stone, experto en el tema.
Tomado: Granma