jueves, 5 de septiembre de 2013

Santos la letra con sangre no entra



Los estudios acerca de la pedagogía han demostrado, que el aprendizaje a la fuerza o cuando se infringe un castigo no se logra. Esto parece que no lo tiene claro Santos, entendiendo que no es pedagogo sino político y que tal vez fue víctima de este modelo educativo.

El paro agrario que ya lleva varios días y que se ha presentado en gran parte de la geografía nacional ha evidenciado por un lado, la pobreza del campesinado producto del modelo neoliberal y la falta de políticas públicas relacionadas con el agro, por otro lado, la falta de desarrollo y tecnología lo que hace deficiente las labores agrícolas de los pequeños y medianos productores.

A estas precarias condiciones se le agrega el problema del conflicto armado, el desplazamiento y la expropiación de que son víctimas los campesinos. Este acumulado se evidencia en el paro, al cual el gobierno le ha dado soluciones militares por ello actuaron como negociadores del gobierno la fuerza pública que a su paso han dejado numerosos heridos, sindicalista judicializados y muertos por los que nadie responde. Las brutales agresiones de la fuerza pública han quedado registradas en diversos videos, lo que configura una violación al derecho a la protesta, el argumento del gobierno es que estas manifestaciones están infiltradas, por la insurgencia, con ello justifica la agresión.

El mal desempeño del Estado como garante de la libertad y el orden se ve reflejado, en la forma como ha pretendido acallar el paro. Si bien, hubo algunos brotes de desordenes por parte de unos que quisieron aprovechar el momento no justifica el accionar del ESMAD, que en algunos casos se unió a los civiles con el argumento de buscar protección. La pregunta que surge es de qué forma va actuar la ley si los hechos vandálicos son los mismos. O estos hechos no se judicializan por ser al lado de la fuerza pública.

Frente a la incapacidad del Estado sobre la solución a los problemas sociales, el vehículo adecuado para Santos es ordenar la militarización de la capital y sitios donde el paro no se levante, la autoridad del Estado se limita a contener el descontento social con ello pretende dar la idea de un orden inexistente, lo que parece poco probable, si nos ajustamos a la historia de las luchas sociales en el país. Las medidas de fuerza solo han llevado a la agudización de los conflictos sociales, solo basta echarle un vistazo a la historia de las FARC o ELN, para entender que la letra con sangre no entra.

La militarización del país puede significar que se contenga el descontento social, a partir del miedo y la represión, pero no soluciona los problemas reales solo los aplaza. Este hecho podría explicar lo que ha venido ocurriendo con el paro nacional agrario. Los campesinos han hecho su propio aprendizaje, a partir de su experiencia están demostrando su capacidad de organización y decisión para ser parte activa de su propio desarrollo. Estos nuevos aprendizajes suponen que se está perdiendo el miedo al castigo y que la letra con sangre solo deja brutalidad.