viernes, 13 de febrero de 2026

Expertos de ONU acusan a ICE de “asesinatos extrajudiciales” en EEUU

 Expertos de la ONU advirtieron que el uso de “fuerza letal” por parte de las autoridades migratorias estadounidenses en Mineápolis, en el estado estadounidense de Minnesota, podría equivaler a “privaciones arbitrarias de la vida” y graves “violaciones a los derechos humanos”, además de constituir una “ejecución extrajudicial”.

La advertencia se produce tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en enero pasado durante una operación federal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

“Cualquier pérdida de vida en el contexto de operaciones policiales debe considerarse una muerte potencialmente ilícita”, resaltaron los expertos, agregando que estas acciones deben “investigarse con prontitud y eficacia”.

Además, expresaron preocupación sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ejecuciones extrajudiciales y otros delitos por declaraciones de altos funcionarios que caracterizan a las víctimas como “terroristas domésticos” y aseguran públicamente que el uso de fuerza letal fue necesario.

Tomado: tercerainformacion

HAMAS resalta que no ha tomado ninguna decisión sobre el desarme

 “La cuestión de las armas palestinas está relacionada con la existencia y el fin de la ocupación, y la Resistencia palestina desde 1917 ha estado comprometida con el principio de reclamar la tierra y lograr la libertad nacional”, declaró el alto miembro del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) Osama Hamdan, en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera, publicada este jueves.

Además, Hamdan agregó que “el arma palestina es legítima según el derecho internacional y la voluntad del pueblo palestino”, asegurando que no será descartada hasta que el pueblo palestino logre su objetivo de establecer un Estado palestino independiente con Al-Quds como su capital.

Enfatizó que cualquier fuerza internacional que llegue a la Franja de Gaza debe limitar su misión a las fronteras de la Franja únicamente, para prevenir la agresión israelí y detener las violaciones del alto el fuego, sin interferir en la gestión de los asuntos internos de Gaza.

Prosiguió que HAMAS “no ha recibido de los mediadores ningún borrador ni propuesta oficial relacionada con las armas de la Resistencia”, y que aún no ha adoptado una posición oficial sobre la “congelación” de sus armas, una medida que ha propuesto como alternativa al desarme total.

Las declaraciones de Hamdan se producen después de que un informe del New York Times de indicara que los funcionarios de la llamada Junta de Paz liderada por Estados Unidos planeaban permitir que HAMAS mantuviera algunas armas ligeras, mientras se le exigiría entregar la mayor parte de sus armas de largo alcance.

El informe señalaba que los mediadores planeaban compartir el documento con HAMAS en las próximas semanas. 

El alto al fuego alcanzado bajo el plan de 20 puntos del presidente estadounidense, Donald Trump, entró en vigor en octubre y detuvo gran parte de los combates, aunque el régimen sionista sigue violándolo. 

La segunda fase del alto el fuego incluye el desarme de los grupos de Resistencia de Gaza, el despliegue de una fuerza militar internacional y la creación de una autoridad administrativa extranjera para supervisar la gobernanza diaria, condiciones que la resistencia ha rechazado de manera inequívoca como intentos de Washington y el régimen de Tel Aviv de imponer un control externo sobre el futuro de Gaza.

Desde el inicio de la agresión genocida de Israel contra Gaza el 7 de octubre de 2023, al menos 72 045 palestinos han sido asesinados, la mayoría mujeres y niños, mientras que más de 171 686 han resultado heridos. Muchas víctimas permanecen bajo los escombros debido a que los equipos de rescate no pueden alcanzarlas.

Tomado: Tercerainformacion

jueves, 12 de febrero de 2026

Gaza: nombrar el genocidio para resistir la barbarie

 Este mismo miércoles, 4 de febrero de 2026, 21 palestinos, incluidos varios bebés, han sido asesinados en ataques a viviendas, mercados y zonas civiles en barrios como Tuffah, Khan Younis, Zeitún y Deir el-Balah. La mayoría de las víctimas son civiles. Mientras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunciaba interrupciones en las evacuaciones médicas a través de Rafah, recientemente reabierto.

El escenario es de desolación, decenas de miles de víctimas civiles, infraestructuras destruidas y una población sometida a bloqueo, desplazamiento y hambre. Los informes de violaciones de derechos humanos se acumulan. Según testimonios y agencias humanitarias, las explosiones no cesan y las condiciones de vida siguen siendo catastróficas.

Así, podemos y debemos señalar que a pesar de un supuesto alto el fuego formalizado en octubre de 2025, el genocidio israelí sobre Gaza no ha cesado en ningún momento.

En este contexto, la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, volvió a denunciar la situación en Gaza. El 3 de febrero emitió una nueva declaración para condenar la continuación de las hostilidades, pese al alto el fuego y su impacto devastador sobre la población civil.

No hay que olvidar que Albanese, que actúa en cumplimiento estricto de su mandato como relatora de la ONU, fue sancionada de forma unilateral por EEUU en julio de 2025, aplicando un castigo personalizado que incluye el bloqueo de servicios bancarios y tecnológicos.

El ataque institucional directo contra una funcionaria de derechos humanos de la ONU por hacer su trabajo revela hasta qué punto se intentan silenciar las pruebas del sufrimiento del pueblo palestino para neutralizar los propios mecanismos creados para denunciar crímenes, proteger a las víctimas y dar sentido al sistema internacional. Pero revela también algo más profundo: el papel activo que EEUU desempeña en el genocidio contra el pueblo palestino.

En medio de esta carnicería continuada, el espectáculo de Davos, en enero de 2026, fue uno de los actos más obscenos que se recuerdan en años.

El equipo del presidente estadounidense Donald Trump exhibió lo que denomina la ’nueva Gaza’: rascacielos frente al mar, zonas turísticas, megaproyectos económicos que, sobre el papel, prometen ingresos millonarios y un crecimiento espectacular, como si se tratara de un solar vacío y no de un territorio arrasado con su población dentro.

En realidad, no debería sorprendernos. Davos es el lugar donde se reúnen los grandes poderes financieros, tecnológicos y políticos del mundo, no precisamente conocidos por sus valores humanistas.

Mientras la población civil palestina sigue siendo bombardeada, desplazada y privada de lo más elemental, en las salas alfombradas del Foro Económico Mundial se discuten contratos de reconstrucción con beneficios estimados de hasta un 300 %, gestionados desde los mismos centros de poder que han sostenido política y militarmente la destrucción del territorio.

La idea de transformar Gaza en una especie de Dubái futurista no es solo una frivolidad obscena: forma parte de un proceso perfectamente reconocible, en el que primero se destruye, luego se expulsa, después se reconstruye sin su gente y, finalmente, se reparten los beneficios entre quienes promovieron la guerra.

Pero hay algo todavía más terrible y que va más allá de las estrategias antiguas, recicladas bajo un nuevo envoltorio. Lo verdaderamente inquietante es que nada de esto supusiera un escándalo. Que no provocara una ruptura, una reacción moral mínima, un rechazo frontal.

Que, al final, el debate no girara en torno a la obscenidad de planificar beneficios y urbanismo sobre un territorio donde se está perpetrando un genocidio, sino a una cuestión casi técnica: si Donald Trump pretende o no construir una alternativa a Naciones Unidas, a través de su llamada Junta de Paz.

Por supuesto que lo pretende. Pero no porque sea un delirio personal, sino porque puede.

Puede hacerlo por el desastre en el que se ha convertido el sistema multilateral, por la impotencia —cuando no complicidad— de Naciones Unidas, y sobre todo porque cuenta con una red amplia de cómplices activos y pasivos: Gobiernos que miran hacia otro lado, instituciones que se pliegan y medios de comunicación que convierten un espectáculo criminal en normalidad, desplazando el foco desde el crimen hacia la escenografía del poder.

Que esto ocurra es una de las señales más claras del grado de deshumanización al que hemos llegado.

Estamos ante una crisis profunda del centro imperialista, una crisis que se manifiesta en múltiples frentes pero que, al mismo tiempo, deja al descubierto el ADN de ese poder: un orden construido históricamente sobre genocidios, sostenido mediante herramientas coloniales y mantenido por la violencia.

Gaza no es una excepción, es una expresión extrema y contemporánea de esa lógica. Y lo más inquietante no es solo la brutalidad del crimen, sino nuestra capacidad de convivir con él.

Miramos hacia otro lado mientras se deshumanizaba a los palestinos, mientras se les convertía en cifras u obstáculos, y seguimos haciéndolo. Así, la deshumanización dejó de ser solo una política aplicada sobre un pueblo concreto y se convirtió en algo más amplio, más profundo: un virus que nos ha contagiado a todos, erosionando nuestra capacidad de indignación, de empatía y de límite moral.

Así, las amenazas constantes y las agresiones abiertas del presidente de EEUU se dan de manera simultánea en distintos puntos del planeta: desde el bombardeo a Venezuela y el secuestro de su presidente y su esposa, una agresión criminal unilateral que vulnera el derecho internacional y de la que recientemente se cumplió un mes; hasta las presiones y amenazas sobre otros países latinoamericanos.

Desde el enfrentamiento con sus propios socios atlantistas por la pretensión de apoderarse de Groenlandia porque sí, hasta las amenazas permanentes contra Irán. Nada de esto es ajeno a la cuestión palestina.

No es casual que, en ese mundo paralelo construido por la propaganda y la violencia, veamos en las protestas en Irán banderas de EEUU y de Israel: los mismos símbolos, los mismos centros de poder, la misma lógica actuando en distintos escenarios. O que María Corina Machado regale su más que cuestionable Premio Nobel de la Paz a Trump por bombardear a su propio país.

Habernos acostumbrado a la barbarie no es una consecuencia menor: es uno de los elementos que permite que esa barbarie se reproduzca y se intensifique. Por eso, por Gaza, por el pueblo palestino y por la humanidad entera, no debemos nunca dejar de hablar de Palestina. Porque callar no es solo complicidad sino normalización. Y porque nombrar el crimen, insistir, incomodar y romper el silencio sigue siendo, hoy, una forma mínima, pero imprescindible de resistencia.

Tomado: Agencia Prensa Rural

Por Carmen Parejo Rendón

África demanda organización económica y dejar dependencia externa

 El secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA), Claver Gatete, al intervenir en la 48 Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana explicó que las tensiones comerciales se intensifican y las cadenas de suministro se reorganizan.

Gatete agregó que el capital se encarece y la ayuda al desarrollo, considerado antes un pilar predecible, disminuye. Esto se ve agravado por el empeoramiento de la situación y el cambio climático persistente, subrayó.

“Asistimos a una transición hacia una economía mundial organizada en torno a la estrategia industrial, la competencia geopolítica y el control de recursos clave. En resumen, las reglas del desarrollo están cambiando”, alertó.

Tomado: Tercerainformacion

miércoles, 11 de febrero de 2026

México rechaza amenaza de aranceles de EE.UU. por suministro de petróleo a Cuba

 La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró durante su conferencia de prensa matutina que considera «muy injusta» la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba«Como lo dije ayer, consideramos que es muy injusto que se ponga aranceles a quien envía petróleo a Cuba, y vamos a seguir ayudando (a la isla) con ayuda humanitaria de distinto tipo», afirmó la mandataria desde Palacio Nacional.

El 29 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump rubricó una orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional y establece un proceso para aplicar gravámenes a bienes de naciones que exporten crudo a la mayor de las Antillas. Dicha medida intensifica el bloqueo económico que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de 60 años, en el marco de su política de máxima presión justificada con argumentos de seguridad nacional y política exterior.

Sheinbaum señaló que su Gobierno realiza gestiones para reanudar el envío de petróleo a Cuba, asegurando que se hará «sin efectos para el pueblo de México». La presidenta recordó que la mayor parte del crudo enviado a la isla responde a contratos comerciales de compra, similares a los establecidos con otras naciones, y otra parte corresponde a razones humanitarias.

https://twitter.com/i/status/2020906145653649700

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el domingo zarparon desde el puerto de Veracruz los buques de apoyo logístico Papaloapan e Isla Holbox de la Armada mexicana, con un total de 814 toneladas de ayuda humanitaria. El Papaloapan transporta 536 toneladas de alimentos básicos —leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún, sardina y aceite vegetal— además de artículos de higiene personal; el Isla Holbox lleva 277 toneladas de leche en polvo. Las embarcaciones partieron a las 08H00 y a las 12H00, hora local, con arribo previsto en cuatro días. Quedan pendientes más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol por enviar.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, agradeció a México «la solidaridad, el afecto, el abrazo siempre cálido a Cuba». Diversas voces en México, incluyendo legisladores, organizaciones sociales y partidos políticos como Morena y el Partido del Trabajo, han expresado respaldo a la nación caribeña frente a las medidas estadounidenses.

Tomado: tercerainformacion

lunes, 9 de febrero de 2026

Denuncian campaña de colonización israelí en Cisjordania

 En declaraciones a la agencia de noticias Shehab, el analista Khalil al-Tafakji afirmó que el gobierno de Benjamin Netanyahu quiere cortar la contigüidad geográfica del territorio y controlar las tierras palestinas.

No se trata simplemente de reconocer los puestos de avanzada para convertirlos en colonias, sino de formar bloques de asentamientos que llenen los vacíos y controlen grandes áreas de tierra, recalcó.

Al-Tafakji acusó al vecino país de intentar trazar nuevas fronteras y alertó que esa estrategia amenaza el establecimiento de un Estado palestino, con Jerusalén Este como capital.

Según la ONG israelí Paz Ahora, las autoridades de ese aprobaron en 2025 la construcción de más de 28.000 unidades habitacionales para judíos en Cisjordania.

En un informe, la organización pacifista detalló que durante esos 12 meses el Consejo Superior de Planificación de la Administración Civil (una institución dependiente del Ejército) otorgó luz verde a la construcción de 28.163 unidades, un número récord sin precedentes en un año.

Más de 750.000 colonos israelíes viven en ese territorio palestino, incluidos unos 250.000 en la Jerusalén ocupada, de acuerdo con datos oficiales, pese al rechazo de la comunidad internacional.

Tomado: Tercerainformacion

Etiopía acusa a Eritrea de lanzar una agresión militar

 El ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía, Gedion Timotheos, acusó a Eritrea de lanzar una agresión militar y apoyar a grupos armados dentro del territorio etíope, según Reuters.

Los dos países, que libraron una guerra entre 1998 y 2000, firmaron un acuerdo de paz en 2018 y establecieron una alianza durante la guerra de dos años de Etiopía contra las autoridades regionales de Tigray, pero Eritrea no fue parte del acuerdo de 2022 que puso fin al conflicto en la región.

Desde entonces, las relaciones entre Etiopía y Eritrea han sido extremadamente tensas, y los últimos enfrentamientos entre fuerzas tigrayanas y etíopes han suscitado temores de una nueva guerra.

Tomado: Tercerainformacion