jueves, 12 de febrero de 2026

Gaza: nombrar el genocidio para resistir la barbarie

 Este mismo miércoles, 4 de febrero de 2026, 21 palestinos, incluidos varios bebés, han sido asesinados en ataques a viviendas, mercados y zonas civiles en barrios como Tuffah, Khan Younis, Zeitún y Deir el-Balah. La mayoría de las víctimas son civiles. Mientras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunciaba interrupciones en las evacuaciones médicas a través de Rafah, recientemente reabierto.

El escenario es de desolación, decenas de miles de víctimas civiles, infraestructuras destruidas y una población sometida a bloqueo, desplazamiento y hambre. Los informes de violaciones de derechos humanos se acumulan. Según testimonios y agencias humanitarias, las explosiones no cesan y las condiciones de vida siguen siendo catastróficas.

Así, podemos y debemos señalar que a pesar de un supuesto alto el fuego formalizado en octubre de 2025, el genocidio israelí sobre Gaza no ha cesado en ningún momento.

En este contexto, la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, volvió a denunciar la situación en Gaza. El 3 de febrero emitió una nueva declaración para condenar la continuación de las hostilidades, pese al alto el fuego y su impacto devastador sobre la población civil.

No hay que olvidar que Albanese, que actúa en cumplimiento estricto de su mandato como relatora de la ONU, fue sancionada de forma unilateral por EEUU en julio de 2025, aplicando un castigo personalizado que incluye el bloqueo de servicios bancarios y tecnológicos.

El ataque institucional directo contra una funcionaria de derechos humanos de la ONU por hacer su trabajo revela hasta qué punto se intentan silenciar las pruebas del sufrimiento del pueblo palestino para neutralizar los propios mecanismos creados para denunciar crímenes, proteger a las víctimas y dar sentido al sistema internacional. Pero revela también algo más profundo: el papel activo que EEUU desempeña en el genocidio contra el pueblo palestino.

En medio de esta carnicería continuada, el espectáculo de Davos, en enero de 2026, fue uno de los actos más obscenos que se recuerdan en años.

El equipo del presidente estadounidense Donald Trump exhibió lo que denomina la ’nueva Gaza’: rascacielos frente al mar, zonas turísticas, megaproyectos económicos que, sobre el papel, prometen ingresos millonarios y un crecimiento espectacular, como si se tratara de un solar vacío y no de un territorio arrasado con su población dentro.

En realidad, no debería sorprendernos. Davos es el lugar donde se reúnen los grandes poderes financieros, tecnológicos y políticos del mundo, no precisamente conocidos por sus valores humanistas.

Mientras la población civil palestina sigue siendo bombardeada, desplazada y privada de lo más elemental, en las salas alfombradas del Foro Económico Mundial se discuten contratos de reconstrucción con beneficios estimados de hasta un 300 %, gestionados desde los mismos centros de poder que han sostenido política y militarmente la destrucción del territorio.

La idea de transformar Gaza en una especie de Dubái futurista no es solo una frivolidad obscena: forma parte de un proceso perfectamente reconocible, en el que primero se destruye, luego se expulsa, después se reconstruye sin su gente y, finalmente, se reparten los beneficios entre quienes promovieron la guerra.

Pero hay algo todavía más terrible y que va más allá de las estrategias antiguas, recicladas bajo un nuevo envoltorio. Lo verdaderamente inquietante es que nada de esto supusiera un escándalo. Que no provocara una ruptura, una reacción moral mínima, un rechazo frontal.

Que, al final, el debate no girara en torno a la obscenidad de planificar beneficios y urbanismo sobre un territorio donde se está perpetrando un genocidio, sino a una cuestión casi técnica: si Donald Trump pretende o no construir una alternativa a Naciones Unidas, a través de su llamada Junta de Paz.

Por supuesto que lo pretende. Pero no porque sea un delirio personal, sino porque puede.

Puede hacerlo por el desastre en el que se ha convertido el sistema multilateral, por la impotencia —cuando no complicidad— de Naciones Unidas, y sobre todo porque cuenta con una red amplia de cómplices activos y pasivos: Gobiernos que miran hacia otro lado, instituciones que se pliegan y medios de comunicación que convierten un espectáculo criminal en normalidad, desplazando el foco desde el crimen hacia la escenografía del poder.

Que esto ocurra es una de las señales más claras del grado de deshumanización al que hemos llegado.

Estamos ante una crisis profunda del centro imperialista, una crisis que se manifiesta en múltiples frentes pero que, al mismo tiempo, deja al descubierto el ADN de ese poder: un orden construido históricamente sobre genocidios, sostenido mediante herramientas coloniales y mantenido por la violencia.

Gaza no es una excepción, es una expresión extrema y contemporánea de esa lógica. Y lo más inquietante no es solo la brutalidad del crimen, sino nuestra capacidad de convivir con él.

Miramos hacia otro lado mientras se deshumanizaba a los palestinos, mientras se les convertía en cifras u obstáculos, y seguimos haciéndolo. Así, la deshumanización dejó de ser solo una política aplicada sobre un pueblo concreto y se convirtió en algo más amplio, más profundo: un virus que nos ha contagiado a todos, erosionando nuestra capacidad de indignación, de empatía y de límite moral.

Así, las amenazas constantes y las agresiones abiertas del presidente de EEUU se dan de manera simultánea en distintos puntos del planeta: desde el bombardeo a Venezuela y el secuestro de su presidente y su esposa, una agresión criminal unilateral que vulnera el derecho internacional y de la que recientemente se cumplió un mes; hasta las presiones y amenazas sobre otros países latinoamericanos.

Desde el enfrentamiento con sus propios socios atlantistas por la pretensión de apoderarse de Groenlandia porque sí, hasta las amenazas permanentes contra Irán. Nada de esto es ajeno a la cuestión palestina.

No es casual que, en ese mundo paralelo construido por la propaganda y la violencia, veamos en las protestas en Irán banderas de EEUU y de Israel: los mismos símbolos, los mismos centros de poder, la misma lógica actuando en distintos escenarios. O que María Corina Machado regale su más que cuestionable Premio Nobel de la Paz a Trump por bombardear a su propio país.

Habernos acostumbrado a la barbarie no es una consecuencia menor: es uno de los elementos que permite que esa barbarie se reproduzca y se intensifique. Por eso, por Gaza, por el pueblo palestino y por la humanidad entera, no debemos nunca dejar de hablar de Palestina. Porque callar no es solo complicidad sino normalización. Y porque nombrar el crimen, insistir, incomodar y romper el silencio sigue siendo, hoy, una forma mínima, pero imprescindible de resistencia.

Tomado: Agencia Prensa Rural

Por Carmen Parejo Rendón

África demanda organización económica y dejar dependencia externa

 El secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA), Claver Gatete, al intervenir en la 48 Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana explicó que las tensiones comerciales se intensifican y las cadenas de suministro se reorganizan.

Gatete agregó que el capital se encarece y la ayuda al desarrollo, considerado antes un pilar predecible, disminuye. Esto se ve agravado por el empeoramiento de la situación y el cambio climático persistente, subrayó.

“Asistimos a una transición hacia una economía mundial organizada en torno a la estrategia industrial, la competencia geopolítica y el control de recursos clave. En resumen, las reglas del desarrollo están cambiando”, alertó.

Tomado: Tercerainformacion

miércoles, 11 de febrero de 2026

México rechaza amenaza de aranceles de EE.UU. por suministro de petróleo a Cuba

 La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró durante su conferencia de prensa matutina que considera «muy injusta» la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba«Como lo dije ayer, consideramos que es muy injusto que se ponga aranceles a quien envía petróleo a Cuba, y vamos a seguir ayudando (a la isla) con ayuda humanitaria de distinto tipo», afirmó la mandataria desde Palacio Nacional.

El 29 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump rubricó una orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional y establece un proceso para aplicar gravámenes a bienes de naciones que exporten crudo a la mayor de las Antillas. Dicha medida intensifica el bloqueo económico que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de 60 años, en el marco de su política de máxima presión justificada con argumentos de seguridad nacional y política exterior.

Sheinbaum señaló que su Gobierno realiza gestiones para reanudar el envío de petróleo a Cuba, asegurando que se hará «sin efectos para el pueblo de México». La presidenta recordó que la mayor parte del crudo enviado a la isla responde a contratos comerciales de compra, similares a los establecidos con otras naciones, y otra parte corresponde a razones humanitarias.

https://twitter.com/i/status/2020906145653649700

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el domingo zarparon desde el puerto de Veracruz los buques de apoyo logístico Papaloapan e Isla Holbox de la Armada mexicana, con un total de 814 toneladas de ayuda humanitaria. El Papaloapan transporta 536 toneladas de alimentos básicos —leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún, sardina y aceite vegetal— además de artículos de higiene personal; el Isla Holbox lleva 277 toneladas de leche en polvo. Las embarcaciones partieron a las 08H00 y a las 12H00, hora local, con arribo previsto en cuatro días. Quedan pendientes más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol por enviar.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, agradeció a México «la solidaridad, el afecto, el abrazo siempre cálido a Cuba». Diversas voces en México, incluyendo legisladores, organizaciones sociales y partidos políticos como Morena y el Partido del Trabajo, han expresado respaldo a la nación caribeña frente a las medidas estadounidenses.

Tomado: tercerainformacion

lunes, 9 de febrero de 2026

Denuncian campaña de colonización israelí en Cisjordania

 En declaraciones a la agencia de noticias Shehab, el analista Khalil al-Tafakji afirmó que el gobierno de Benjamin Netanyahu quiere cortar la contigüidad geográfica del territorio y controlar las tierras palestinas.

No se trata simplemente de reconocer los puestos de avanzada para convertirlos en colonias, sino de formar bloques de asentamientos que llenen los vacíos y controlen grandes áreas de tierra, recalcó.

Al-Tafakji acusó al vecino país de intentar trazar nuevas fronteras y alertó que esa estrategia amenaza el establecimiento de un Estado palestino, con Jerusalén Este como capital.

Según la ONG israelí Paz Ahora, las autoridades de ese aprobaron en 2025 la construcción de más de 28.000 unidades habitacionales para judíos en Cisjordania.

En un informe, la organización pacifista detalló que durante esos 12 meses el Consejo Superior de Planificación de la Administración Civil (una institución dependiente del Ejército) otorgó luz verde a la construcción de 28.163 unidades, un número récord sin precedentes en un año.

Más de 750.000 colonos israelíes viven en ese territorio palestino, incluidos unos 250.000 en la Jerusalén ocupada, de acuerdo con datos oficiales, pese al rechazo de la comunidad internacional.

Tomado: Tercerainformacion

Etiopía acusa a Eritrea de lanzar una agresión militar

 El ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía, Gedion Timotheos, acusó a Eritrea de lanzar una agresión militar y apoyar a grupos armados dentro del territorio etíope, según Reuters.

Los dos países, que libraron una guerra entre 1998 y 2000, firmaron un acuerdo de paz en 2018 y establecieron una alianza durante la guerra de dos años de Etiopía contra las autoridades regionales de Tigray, pero Eritrea no fue parte del acuerdo de 2022 que puso fin al conflicto en la región.

Desde entonces, las relaciones entre Etiopía y Eritrea han sido extremadamente tensas, y los últimos enfrentamientos entre fuerzas tigrayanas y etíopes han suscitado temores de una nueva guerra.

Tomado: Tercerainformacion

Condenan medidas de la ocupación israelí sobre tierras en Cisjordania

 La Presidencia palestina declaró este domingo que “las peligrosas decisiones del gobierno israelí de intensificar sus intentos de anexar Cisjordania constituyen una continuación de la guerra integral contra los palestinos”.

En un comunicado oficial, la Presidencia señaló que la escalada de la ocupación atenta contra la presencia palestina y sus derechos nacionales e históricos, calificando las medidas como una implementación práctica de la anexión y el desplazamiento.

Por su parte, el movimiento Hamas advirtió sobre el comportamiento y los planes del gobierno israelí, afirmando que “el gobierno sionista extremista de derecha busca expandir la guerra de exterminio y liquidar la presencia palestina”.

Hamas subrayó que las decisiones sobre asentamientos  confirman un programa colonial destinado a apoderarse de la tierra y desplazar a su población, lo que representa una verdadera amenaza existencial.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Jordania también reaccionó, calificando las decisiones israelíes como una flagrante violación del derecho internacional y un obstáculo directo a la solución de dos Estados.

Las declaraciones se produjeron tras la aprobación, por parte del gabinete israelí, de nuevas medidas para expandir los asentamientos en Cisjordania.

Tomado: Tercerainformacion

viernes, 6 de febrero de 2026

EEUU: ¿De la democracia a un régimen autoritario?

 ¿Ha muerto la democracia liberal en Estados Unidos? Un polémico análisis titulado “EEUU: el nuevo Estado autoritario ya está aquí”, escrito por Mario Aguiriano y publicado en el Diario Socialista, sostiene que sí. Según su tesis, el país ha dejado de ser, en la práctica, una democracia y ha entrado en una fase de Estado autoritario en desarrollo, cuyos cimientos, impulsados por el proyecto de Trump y el movimiento MAGA, ya son operativos y aparentemente irreversibles por vías estrictamente legales.

Aguiriano argumenta que el “juego ha cambiado”. Independientemente de los resultados electorales futuros, la arquitectura del poder se habría reconfigurado para consolidar lo que algunos teóricos, siguiendo al jurista alemán Ernst Fraenkel, denominan un “Estado dual”.

¿En qué consiste un “Estado dual”?

Se trata de un sistema donde conviven dos lógicas contradictorias:
1. La esfera del imperio de la ley: Garantiza el funcionamiento ordenado de la economía, los contratos y la propiedad privada.
2. La esfera de la arbitrariedad del líder: Donde el poder ejecutivo, amparado en un “estado de excepción” permanente, actúa con impunidad, por encima de las leyes y los controles democráticos.

Este modelo, según el autor, no es completamente nuevo, sino la radicalización institucional de una dualidad inherente al capitalismo: la igualdad formal en el contrato versus el poder despótico en el lugar de trabajo.

Los pilares del proyecto: “Project 2025” y el cerrojo electoral

El análisis señala que este cambio no es caótico, sino metódico, y se sustenta en iniciativas como “Project 2025”, el plan conservador que busca:
Hiperpresidencialismo: Concentrar un poder sin precedentes en el Ejecutivo.
Purga y clientelismo político: Reestructurar la burocracia federal, multiplicando los cargos de libre designación para ocuparlos con leales incondicionales.
Instrumentalización de agencias estatales: Potenciar organismos como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), transformándolo en un brazo coercitivo interno con amplios márgenes de impunidad.

No obstante, la maniobra crucial, según Aguiriano, sería bloquear el mecanismo electoral. Citando a analistas como Brynn Tannehill, enumera una serie de obstáculos que harían casi imposible una victoria presidencial demócrata futura: desde el uso faccioso del Departamento de Justicia hasta el control del recuento de votos en estados clave por empresas leales al MAGA, y la posibilidad de que legislaturas o un vicepresidente leales se nieguen a certificar resultados adversos.

“El golpe de Estado trumpista no es algo que sucederá en el futuro; en cierto sentido, ya ha tenido lugar”, afirma el autor. Su conclusión es categórica: si la posibilidad de alternancia mediante elecciones libres es la condición mínima de una democracia, EEUU ya no la cumple.

De la democracia pactada al giro autoritario

El artículo sitúa esta transformación en un contexto histórico de larga data. La “democracia liberal” habría sido un pacto o compromiso de posguerra que se quebró con las sucesivas crisis económicas y geopolíticas. La respuesta de las élites, primero mediante el neoliberalismo que vació las instituciones, habría culminado ahora en un autoritarismo explícito y movilizador.

Factores que allanan el camino

Aguiriano rechaza que este escenario sea una “pesadilla pasajera” y destaca factores que lo favorecen: el apoyo de sectores cruciales del gran capital y el empresariado, la desorganización y fragmentación de la clase trabajadora estadounidense, y una profunda crisis constitucional y de hegemonía global del país.

Perspectiva: una escalada anunciada

El pronóstico del análisis es sombrío. Los próximos meses podrían presenciar una escalada autoritaria: despliegues federales en estados opositores, leyes para criminalizar la disidencia y la potencial invocación de la Insurrection Act para instaurar de facto estados de excepción.

El artículo de Mario Aguiriano en el Diario Socialista lanza así una pregunta incómoda y urgente a la opinión pública internacional: ¿Estamos presenciando la transformación definitiva de Estados Unidos en un régimen autoritario del siglo XXI? El debate sobre el futuro de la democracia más poderosa del mundo está, más que nunca, sobre la mesa.

Tomado:Agencia Prensa Rural