lunes, 6 de octubre de 2014

De soy capaz a soy un incapaz

Las empresas, gremios, medios de comunicación y multinacionales que operan en Colombia han lanzado una campaña con la que se pretende sensibilizar a los colombianos en torno al tema de la paz,  con frases como soy capaz de apostarle a la paz; entre muchas otras.

La iniciativa parece loable, entendiendo la polarización de la que ha sido víctima el país. Sin embargo, si nos detenemos a analizar de donde surge tal campaña surgen las dudas, pues, un país no se cambia con frases que inviten a pensar en cuanto somos capaces de aportarle a la paz, la retórica no es suficiente.   Si tenemos en cuenta que son las principales compañías que directa o indirectamente las que han contribuido al derramamiento de sangre.

No solo con el apoyo a grupos paramilitares, sino la forma como han desconocido a los empleados, sindicatos, obreros, y la forma como han negado sus derechos con despidos masivos, salarios de miseria, que no contribuyen a la paz.

Son estos mismo empresarios los que cada año hacen recorte de personal y se niegan a pactar salarios acordes a la realidad nacional, son estos mismos los que son capaces de despedir obreros, empleados o mujeres embarazadas, desconociendo los derechos que los asisten, alegando recorte de personal o cualquier otra excusa con el ánimo de negarle su derecho al trabajo o la sindicalización.

También son estos empresarios y gremios los que se escudan en una función social cualquiera que sea, para por medio de esta dejar de pagar los impuestos al Estado, lo mismo hace el gobierno cuando es capaz de darle exenciones tributarias  a las multinacionales que se llevan los recursos naturales, sin que el Estado se beneficie o las comunidades que albergan estos recurso. Por lo contrario, estas comunidades se ven altamente perjudicadas con el deterioro del medio ambiente, los residuos que deja la explotación, sin contar con la falta de movilidad.

La campaña ha planteado ponerse en los zapatos de los demás, será que un empresario es capaz ponerse en los zapatos de un obrero y con el salario de miseria que recibe, atender sus gastos los de su familia y no solo esto trabajar sin descanso las horas reglamentarias, cualquiera dirá que de eso se trata la división del trabajo, que así opera la producción, en fin.

Sin olvidar que los medios de comunicación que también han unido a tan emblemática campaña, la cuestión es, será que son capaces de dejar de apostarle a la guerra, no solo cuando desinformar o toman partido en defensa de los grupos de poder o magnifican las noticias con el fin de incidir en la opinión pública, sino frente a su negativa en los diálogos y la forma como pretender desinformar. Son capaces los medios de dejar de utilizar su poder en favor de la guerra, eso sería realmente importante, pero, si de lo que se trata es de una campaña que lo único que pretende es un beneficio propio con un slogan publicitario.

Pues para lo único que ha servido la campaña soy capaz es para que todos los empresarios gremios, medios lancen sus productos es así como el presidente de coca cola afirmo que la empresa sacará al mercado botellas blanca, como símbolo de paz, realmente esto es lo que necesitamos. 

Lo que parece con esta campaña es que los empresarios ya quieren apropiarse de manera abusiva de nuestro deseo de paz,  con ello empiezan a vender las camisetas de soy capaz, la publicidad a gran escala que anuncia soy capaz, pero abajo presenta su nuevo producto, jamás los empresarios han dicho que son capaces de comprometerse con los obreros y empleados, serán que para este nuevo año son capaces de mejorar el salario mínimo o las condiciones laborales. O será que las multinacionales que operan en el país son capaces de dejar de explotarnos y pagar lo justo y desligarse de los grupos paramilitares que les hacen el trabajo sucio, cuando los obreros protestan, o serán que son capaces de permitir la sindicalización.

Eso sí sería realmente una campaña de apostarle a la paz, podría cambiar sus frases por realidades. Los colombianos ya sabemos de qué son capaces, antes que pretender darle lecciones de optimismo a los colombianos deberían dejar de apostarle a la guerra, las frases ya las conocemos lo que no conocemos son los hechos. 


Una pregunta final será que los empresarios son capaces de cambiar este país, de acuerdo a las reformas sociales y políticas que se requieren para salir de la guerra, cual va ser su contribución o solo nos van a vender camisetas con frases vacuas.