¿Ha muerto la democracia liberal en Estados Unidos? Un polémico análisis titulado “EEUU: el nuevo Estado autoritario ya está aquí”, escrito por Mario Aguiriano y publicado en el Diario Socialista, sostiene que sí. Según su tesis, el país ha dejado de ser, en la práctica, una democracia y ha entrado en una fase de Estado autoritario en desarrollo, cuyos cimientos, impulsados por el proyecto de Trump y el movimiento MAGA, ya son operativos y aparentemente irreversibles por vías estrictamente legales.
Aguiriano argumenta que el “juego ha cambiado”. Independientemente de los resultados electorales futuros, la arquitectura del poder se habría reconfigurado para consolidar lo que algunos teóricos, siguiendo al jurista alemán Ernst Fraenkel, denominan un “Estado dual”.
¿En qué consiste un “Estado dual”?
Se trata de un sistema donde conviven dos lógicas contradictorias:
1. La esfera del imperio de la ley: Garantiza el funcionamiento ordenado de la economía, los contratos y la propiedad privada.
2. La esfera de la arbitrariedad del líder: Donde el poder ejecutivo, amparado en un “estado de excepción” permanente, actúa con impunidad, por encima de las leyes y los controles democráticos.
Este modelo, según el autor, no es completamente nuevo, sino la radicalización institucional de una dualidad inherente al capitalismo: la igualdad formal en el contrato versus el poder despótico en el lugar de trabajo.
Los pilares del proyecto: “Project 2025” y el cerrojo electoral
El análisis señala que este cambio no es caótico, sino metódico, y se sustenta en iniciativas como “Project 2025”, el plan conservador que busca:
* Hiperpresidencialismo: Concentrar un poder sin precedentes en el Ejecutivo.
* Purga y clientelismo político: Reestructurar la burocracia federal, multiplicando los cargos de libre designación para ocuparlos con leales incondicionales.
* Instrumentalización de agencias estatales: Potenciar organismos como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), transformándolo en un brazo coercitivo interno con amplios márgenes de impunidad.
No obstante, la maniobra crucial, según Aguiriano, sería bloquear el mecanismo electoral. Citando a analistas como Brynn Tannehill, enumera una serie de obstáculos que harían casi imposible una victoria presidencial demócrata futura: desde el uso faccioso del Departamento de Justicia hasta el control del recuento de votos en estados clave por empresas leales al MAGA, y la posibilidad de que legislaturas o un vicepresidente leales se nieguen a certificar resultados adversos.
“El golpe de Estado trumpista no es algo que sucederá en el futuro; en cierto sentido, ya ha tenido lugar”, afirma el autor. Su conclusión es categórica: si la posibilidad de alternancia mediante elecciones libres es la condición mínima de una democracia, EEUU ya no la cumple.
De la democracia pactada al giro autoritario
El artículo sitúa esta transformación en un contexto histórico de larga data. La “democracia liberal” habría sido un pacto o compromiso de posguerra que se quebró con las sucesivas crisis económicas y geopolíticas. La respuesta de las élites, primero mediante el neoliberalismo que vació las instituciones, habría culminado ahora en un autoritarismo explícito y movilizador.
Factores que allanan el camino
Aguiriano rechaza que este escenario sea una “pesadilla pasajera” y destaca factores que lo favorecen: el apoyo de sectores cruciales del gran capital y el empresariado, la desorganización y fragmentación de la clase trabajadora estadounidense, y una profunda crisis constitucional y de hegemonía global del país.
Perspectiva: una escalada anunciada
El pronóstico del análisis es sombrío. Los próximos meses podrían presenciar una escalada autoritaria: despliegues federales en estados opositores, leyes para criminalizar la disidencia y la potencial invocación de la Insurrection Act para instaurar de facto estados de excepción.
El artículo de Mario Aguiriano en el Diario Socialista lanza así una pregunta incómoda y urgente a la opinión pública internacional: ¿Estamos presenciando la transformación definitiva de Estados Unidos en un régimen autoritario del siglo XXI? El debate sobre el futuro de la democracia más poderosa del mundo está, más que nunca, sobre la mesa.