Autoridades israelíes comunicaron esta semana al Tribunal Supremo el rechazo del ejército al regreso de los residentes de los campamentos de Yenín, Tulkarm y Nur Shams a sus hogares.
Según el diario Haaretz, el ejército de ocupación se prepara para mantener un control operativo prolongado en la zona, casi año y medio después del inicio de sus operaciones.
El medio señaló que decenas de miles de personas fueron expulsadas de forma repentina, humillante y violenta, y hoy dependen de la limitada ayuda de organizaciones humanitarias.
Por su parte, el diario Maariv reportó preocupación dentro de las fuerzas de seguridad por el deterioro de la situación en Cisjordania a medida que se acercan las elecciones.
Según su evaluación, la «pesadilla del aparato de seguridad» se convirtió en una realidad y la dirigencia política perdió la compostura.
El análisis advirtió que el mayor temor dentro del aparato de seguridad es que facciones políticas busquen agravar la tensión antes de los comicios.
Sostuvo que esa estrategia podría provocar disturbios en Cisjordania bajo la premisa de que una escalada se traduzca en más votos.
Esto ocurre mientras las fuerzas israelíes mantienen sus violaciones en Cisjordania, junto con la expansión de asentamientos y los continuos arrestos y ataques contra palestinos.
Tomado: tercerainformacion