martes, 11 de agosto de 2026

Trabajadores de U. Nacional denuncian escalada de amenazas

 En Bogotá, el Sindicato Mixto de Trabajadores de Universidades Públicas Nacionales (Sintraunal) denuncia una escalada de estigmatización, amenazas y violencia, en la que, según señalan, hay complicidad de las directivas de la Universidad Nacional y se amparan en sus recientes declaraciones.

Sintraunal sostiene que no solo su junta directiva, sino toda su militancia, se encuentra en “alto riesgo” de ser víctima de ataques contra la vida, encarcelamiento o montajes judiciales. Esta situación, advierten, es el resultado de una persecución sistemática que han denunciado sin ser escuchados.

La organización denuncia la consolidación de un estigma público que equipara el ejercicio del derecho de asociación sindical con una condición de enemigo, lo que alimenta discursos de odio en redes sociales que buscan su deslegitimación y su eliminación simbólica y física.

Antecedentes de ataques y hechos de violencia contra la actividad sindical

Según el comunicado existen:

—Amenazas directas contra el presidente del sindicato, incluido un mensaje grabado con el siguiente contenido: “Sentencia de muerte”.

—La destrucción reiterada de su propaganda sindical: la más reciente ocurrió el 17 de octubre de 2025, a manos de un grupo liderado por el veterano de guerra Jorge Castillo Latorre, quien también ha publicado mensajes en los que califica a la Universidad como “nido de comunistas” y llama a atacar a sindicalistas y colectivos de izquierda. Este hecho tuvo un precedente en septiembre de 2023, protagonizado por el entonces representante profesoral Diego Alejandro Torres.

—Publicaciones del representante estudiantil Kevin Arriguí, quien ha señalado abiertamente a dirigentes sindicales, como el profesor Francisco Toloza, al acusarlos de tener “prontuario” y vincularlos, de manera velada y falsa, con amenazas de grupos disidentes.

—La divulgación de mensajes estigmatizantes a través de grupos como Unal Informativa, en los que se difama a dirigentes como Juan Carlos Arango Salazar y Francisco Toloza, al acusarlos de corrupción, delincuencia y presunta pertenencia a grupos armados, y al replicar artículos antiguos con titulares que sugieren “terrorismo sexual”.

—Artículos de grandes medios de comunicación, como El Colombiano, que han patrocinado falsedades al señalar que Sintraunal recibe millonarios desembolsos de la universidad y calificar a sus dirigentes de “ataques virulentos”, lo que contribuye a la construcción de una “alteridad negativa”.

—El perfilamiento público realizado por Jorge Castillo Latorre, en el que identifica a Sintraunal como el único sindicato afín al gobierno Petro y lo incluye dentro de la categoría de enemigos a los que llama a “exterminar” y a aplicar “paloterapia”.

—Actos de provocación y hostigamiento, así como el sabotaje de propaganda sindical por parte del representante Arriguí y otros estudiantes, quienes actuaron con el rostro cubierto y portando armas blancas. La administración trató este hecho de manera eufemística como un “acto de protesta pacífica”.

—La amenaza explícita del grupo paramilitar Águilas Negras, que declaró objetivo militar a todos los integrantes de Sintraunal, a quienes califica como “sindicato de guerrilleros”.

Niegan responsabilidad en los hechos del pasado 29 de julio

Según las versiones del sindicato, el estudiante Kevin Arriguí, quien venía hostigando y persiguiendo a sus dirigentes, los amenazó en varias ocasiones con afectar las pancartas y la propaganda sindical que cuestionan la legitimidad del actual rector Ismael Peña, instaladas a la entrada de la universidad.

En la noche del 29 de julio, Arriguí, junto a un grupo de encapuchados y armado con una navaja, se dirigía a cumplir su objetivo de atentar contra las pancartas, pero fue detenido por otros estudiantes que lo increparon e identificaron.

Juan Carlos Arango, dirigente de Sintraunal, asegura que no es cierto que sus afiliados o los estudiantes que increparon a Arriguí lo hayan agredido. Quienes sí lo agredieron aparecieron posteriormente en la Facultad de Agronomía y estaban encapuchados, como ha circulado en varios videos.

«Ninguno de los estudiantes que confrontó a estas personas, que cubrían su rostro y estaban armadas, las agredió», afirmó, y agregó: «Nadie agredió a ese muchacho jamás, y mucho menos hubo miembros de Sintraunal».

Según Arango, los hechos esconden otro objetivo: «Era generar todo un linchamiento mediático contra nuestra organización, que tantas molestias les produce, pero además intentar el aniquilamiento del sindicato y tal vez el aniquilamiento moral y físico de nuestros dirigentes, así como, obviamente, de los estudiantes que los dejaron en evidencia en ese momento».

Por esto, han exigido a la dirección de la universidad que emprenda las acciones necesarias para salvaguardar el ejercicio sindical.

Crece la extrema derecha en la Universidad Nacional

Según los dirigentes del sindicato, hoy existe un trabajo ideológico y político dirigido a los estudiantes, lo que ha logrado una derechización significativa de la universidad. Hay grupos de estudiantes que ya se declaran abiertamente fascistas y neonazis, como los que acompañaban a Arriguí la noche de ese miércoles y que se encontraban armados.

«Es toda una escalada para lograr una respuesta violenta contra todo lo que signifique movimientos de izquierda o movimientos democráticos, y, por supuesto, lo que intentaban tal vez al romper la propaganda era generar un hecho de terror», dice Arango.

Estos activistas de extrema derecha han protagonizado actos de discriminación y racismo cuando la Minga Indígena y el Congreso de los Pueblos han pernoctado en el campus universitario en medio de movilizaciones.

Dentro del movimiento estudiantil y la comunidad universitaria hay temor de que la administración, alineada con el nuevo gobierno, permita el ingreso de fuerzas policiales sin ningún tipo de consentimiento cuando se presenten protestas, algo que ellos denominan “hechos violentos”.

«Yo creo que la Universidad Nacional, al igual que las demás universidades del país, las vamos a perder. Ya en el caso de la Nacional, la Universidad Nacional se perdió para los sectores democráticos. La Universidad Nacional hoy quedó en manos de la ultraderecha», aseguró el líder sindical.

Tomado: Agencia Prensa Rural