lunes, 28 de septiembre de 2026

Sudán rechaza acusaciones de Etiopía y denuncia apoyo a las FAR

 Las Fuerzas Armadas Sudanesas rechazaron categóricamente las acusaciones vertidas por el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Etiopía, Berhanu Jula, quien señaló a Jartum por un presunto respaldo a grupos armados y facciones políticas opuestas al Gobierno del primer ministro Abiy Ahmed.

En un comunicado emitido a última hora del domingo, la institución militar sudanesa calificó los señalamientos de infundados y ratificó su apego al derecho internacional y al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, remarcando al mismo tiempo que mantendrá una postura firme frente a cualquier vulneración de su soberanía o seguridad nacional.

De manera paralela, el ejército de Sudán acusó a las autoridades etíopes de permitir que desde su territorio continúe el apoyo logístico y operativo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

Las denuncias sudanesas precisan la ejecución de entrenamientos, tareas de suministro y operaciones bélicas vinculadas al uso de aeronaves no tripuladas de largo alcance y drones suicidas desde suelo etíope, señalamientos que fueron desmentidos por Adís Abeba.

Ante la escalada verbal, Jartum instó al Gobierno etíope a canalizar las diferencias mediante el diálogo bilateral y las vías oficiales para resguardar la estabilidad regional en el Cuerno de África.

Señalamientos cruzados y riesgo de conflagración regional

Las declaraciones de la alta gerencia militar etíope atribuyen a Sudán, Egipto y otros actores externos la financiación y aprovisionamiento de una reciente alianza conformada por siete organizaciones armadas y políticas —entre ellas el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), el Ejército de Liberación Oromo (OLA) y el movimiento Amhara «Fano»— cuyo objetivo declarado es deponer a Abiy Ahmed e instaurar una administración de transición.

En sus imputaciones, Adís Abeba involucró además a  Eritrea como supuesto nexo logístico entre los patrocinadores externos y las milicias dentro de Etiopía, sin aportar pruebas públicas.

El cruce de acusaciones coincide con la intensificación de los enfrentamientos en las regiones etíopes de Tigray, Afar y Amhara entre el ejército federal y las fuerzas aliadas del TPLF, un escenario que ha reactivado las alertas de la Organización de las Naciones Unidas ante la amenaza de un conflicto a gran escala.

Las tensiones geopolíticas entre Jartum y Adís Abeba se suman a diferendos históricos en la delimitación fronteriza, disputas hidroestratégicas derivadas de la Gran Presa del Renacimiento (GERD) y el impacto cruzado del conflicto interno sudanés.

Tomado: Tercerainformacion