viernes, 2 de mayo de 2014

"El Gobierno de EE.UU. mueve más droga que los narcos latinoamericanos"

Daniel Estulin revela en su última edición del programa 'Desde la sombra' los lazos existentes entre la CIA y el mayor narcotraficante en la historia de EE.UU., que semanas antes de ser asesinado amenazó con delatar a sus superiores.

La muerte del narcotraficante Barry Seal encierra gran parte de la desagradable historia de las operaciones encubiertas estadounidenses en la segunda mitad del siglo XX, afirma Estulin.

Seal, principal operador en el tráfico de cocaína en la década de los 80, fue asesinado a balazos en 1986 porque amenazó con delatar a sus superiores. 
Si hubiera revelado el secreto (...) habría provocado la caída del Gobierno de Reagan-Bush

Si Seal hubiera sacado a la luz el secreto mejor guardado –que el Gobierno estadounidense mueve más droga que todos los narcobarones latinoamericanos juntos–, habría provocado la caída del Gobierno de Reagan-Bush.

Aunque fue una figura clave en el narcotráfico, su nombre resulta desconocido por buena parte de los ciudadanos estadounidenses, que creen que los mayores capos de la droga son de países latinoamericanos.

Según explica Estulin, este legendario contrabandista de drogas de la CIA era un experimentado piloto. 
 
Las drogas entraron en el mercado estadounidense de forma oficial como si se tratase de papel higiénico
"Puso en práctica la logística militar y solucionó el problema de la distribución (…). Esa vía logística que estableció continuó y las drogas volvieron a entrar en el mercado estadounidense de forma oficial como si se tratase de papel higiénico", afirmó el periodista Daniel Hopsicker, autor del libro 'Barry and the Boys', en el programa.

Comenzó a tener problemas legales en 1986 con agencias del Gobierno de EE.UU. y ni siquiera sus vínculos con la CIA lo salvaron.

Fue entonces cuando amenazó con revelar los vínculos del entonces vicepresidente George Herbert Walker Bush con el comercio internacional de drogas y la operación Irán-Contra, en la que el Gobierno de EE.UU. vendió armas al Gobierno iraní y financió el movimiento conocido como 'Contra' en Nicaragua en 1985 y 1986. Dos semanas más tarde, Seal fue asesinado.

Los tres colombianos condenados por el crimen trabajaban para el teniente coronel Oliver North, miembro del Consejo de Seguridad Nacional del Gobierno de EE.UU. 

Además, después del asesinato se descubrió que Seal llevaba en su bolsillo el número de teléfono de George Bush padre.

Las drogas que importó Seal se distribuyeron por todo el territorio estadounidense, causando una epidemia de 'crack' sin precedentes en la historia del país en la que murieron cientos de miles de jóvenes estadounidenses y que destruyó la vida de millones de personas. 
 Tomado: matrizur.org