lunes, 30 de marzo de 2020

Reseña critica libro: La Segunda Marquetalia: la lucha sigue



En su libro Iván Márquez, jefe negociador de los diálogos de paz en La Habana y firmante del Acuerdo de paz, relata algunas anécdotas, documentos y cartas, sobre las motivaciones que lo llevaron a emprender, lo que sería el segundo tiempo de la confrontación armada y la lucha insurgente, que no se terminó, para una parte de los firmantes de la paz, esto explicado por la traición que desde el Estado se fraguó, con el fin de no cumplir lo pactado, la modificación del acuerdo y los cambios que sufrió, como resultado del NO en el plebiscito, aunque Márquez prefiere eludir esta parte fundamental.

En libro esta dividido en 6 capítulos o apartes: el primero narrar “el comienzo” cuenta una serie de aventuras, cuando se adentra junto al Paisa, al trasegar de la selva o el monte en jerga guerrillera, son aventuras normales, sin ningún matiz, que hasta ese momento no sugieren nada, en su estilo narrativo, trata sin lograrlo evocar algunos pasajes macondianos, como la aparición de las mariposas amarrillas, con una descuidada puntuación, el texto a veces se torna difícil de seguir.

Por otro lado, es un relato que solo cuenta las aventuras de uno hombres, quizás aventureros, que se olvidan por completo que a su lado van mujeres en las mismas condiciones de ellos, esas voces son opacadas o calladas.

El segundo capítulo “los últimos tres años de Marulanda” en este relato recoge los recuerdos de quien según lo dice, fue uno de sus más cercanos en esta etapa. El Paisa, las aventuras del jefe guerrillero, lo más importante la visión que un campesino tenía sobre la guerra, se puede decir que Marulanda fue un estadista, estudioso de la guerra de forma empírica.

Luego relata como novedad el trato que recibieron los restos mortales del jefe de la insurgencia y la perdida de estos, la búsqueda y el re- encuentro. Pese, a la novedad del relato, no da explicaciones; del por qué se llevaron los restos, quienes sabían su ubicación y cuáles eran los objetivos que se perseguían al tener en su poder los restos de Marulanda.
En el tercer capítulo “Anécdotas marulandianas” es la continuación del anterior. En el cuarto capítulo “la traición al acuerdo de paz en La Habana” relata unas entrevistas, la lucha por la liberación de Santrich, como también cuenta la primera traición por la que atravesó el proceso de paz; como fue la muerte del comandante Alfonso Cano, la orden de ejecución que el gobierno Santos impartió.

En el quinto capítulo “la batalla de las ideas” este sigue su relato, ya en la voz de Romaña, las divisiones internas que se empezaban a vislumbrar, desde que se sentaron en la mesa de La Habana, la fragmentación del bloque oriental, no como ruptura propia de la confrontación, sino como decisión de algunos mandos que empezaron a virar hacia la derecha. Aquí surgen muchos interrogantes, los cuales no son resueltos, y en su momento deben ser conocidos públicamente.

En el sexto capitulo “el escape hacia la libertad” en la voz de Santrich narra algunas de las peripecias que tuvo que vivir para de nuevo entrar a la clandestinidad, no es nada novedoso, seguro en sus años de lucha guerrillera, tuvo mejores aventuras y mejor relato. Finalmente concluye con un manifiesto de la lucha.

El libro que nos presenta Márquez, es un intento de reclamo no solo al Estado por hacer trizas el Acuerdo, sino a sus camaradas, quienes se empezaron a repartir, lo que podemos llamar el trueque de entregar las armas por 10 o 8 curules, la traición de la cual algunos afirman fue diseñada por Timochenko y Carlos Antonio, al firmar un acuerdo secreto de entrega de armas, sin que el Estado empezara a implementar lo pactado.

Esta traición según lo afirma Márquez, llevó a desvertebrar el estado mayor y acomodar guerrilleros sin ninguna experiencia, en todos los aspectos organizativos ni de fundamentos teóricos, pero que eran afines a sus planteamientos sobre la pérdida de vigencia de la lucha armada,  esto los llevó a un afán de entrega de armas, con el fin de congraciarse con la derecha, sin importar el futuro incierto, por el que empezaron a transitar los guerrilleros de base y todos los demás, que fueron críticos con lo que se estaba negociando.

En el libro Iván Márquez no asume su responsabilidad, como jefe negociador, la que el lector esperaba encontrar, las preguntas que surgen es por qué siendo el negociador, permitió que alguien como Lozada, quien solo fue comandante de frente, asumiera una de las tareas fundamentales para el futuro de la insurgencia, como fue la entrega de armas; o si existía un descontento sobre el liderazgo que hasta ese momento había ejercido Timochenko, en la décima conferencia no se relevó de sus funciones.

Otras preguntas no menos importantes son: al perder el NO se debió levantar la mesa y regresar a seguir la confrontación armada, eso era lo que los colombianos habían pedido, desmantelar el Acuerdo supone una derrota política y militar, se dejó el acuerdo a la voluntad de la extrema derecha y ese fue uno de los grandes errores.

Para quienes se adentran en la lectura del texto, esperando encontrar un manifiesto político y militar, encontraran que, por el contrario, el texto no tiene grandes discursos políticos, ni siquiera Márquez dice hacia donde se dirige o cuales son los objetivos que persigue La segunda Marquetalia como guerrilla.

Lo que si queda demostrado que las FARC-EP como se había concebido desde su nacimiento había llegado a su fin, no solo con la muerte de Marulanda, sino con la muerte de Alfonso Cano, esa fue la lectura que hizo Santos, la inteligencia militar y los gringos, sabían que Cano no iba a negociar la entrega sin un acuerdo solido que representara los grandes cambios sociales que necesita el país y menos dejar a su tropa a la deriva, la entrega de armas como contraprestación alguna, no estaba contemplada.

Seguramente este mismo análisis lo había hecho sobre Timochenko y la continuidad del conflicto, sabiendo que la lucha armada para este ya había perdido vigencia, por eso los fierros empezaron a sobrar y había que quitarlos del ejercicio político y de la revolución, según lo afirma el autor.

Los más de 60 años de lucha, hacia rato habían empezado a tener grietas, las infiltraciones, los desórdenes que muchos comandantes empezaron a tener no solo con el manejo de las finanzas, sino en conducir la guerra, parece que el estado mayor, estaba siendo inferior al desarrollo de la confrontación y se estaban durmiendo en los laureles, como comúnmente se conoce a los que no hacen nada.

Una anécdota que relata la forma de pérdida de visión la cuenta un joven guerrillero lisiado de guerra, quien vale decir, hasta hoy no ha recibido la atención medica necesaria que le permita una recuperación digna y eficiente. “Santiago comenta que un día llegó al campamento cansado de cumplir una tarea que le encargo Fabian Ramírez, le llevaron la comida y él la puso junto al lugar donde se encontraba, sin darse  cuenta llegó el perro mascota de Ramírez y le comió su comida, su reacción fue darle una patada al perro, razón suficiente para que este ordenara el fusilamiento, pese a esto, no se encontró merito por lo que sus compañeros no aprobaron la decisión. Comenta Santiago que el perro que cargaba Fabian Ramírez era más importante que cualquier guerrillero de base, hasta le limpiaba la cola con papel higiénico”, si este es el proceder de un revolucionario la lucha ya se había perdido.

Cuando se empiezan a conocer relatos como el de arriba, permiten pensar que la guerrilla tenía que tener una decantación y con una visión más evolucionada de lo que es la lucha revolucionaria por una transformación verdadera.  

No sé, si es Márquez el llamado a liderar esta nueva gesta, no solo porque él hace parte de esa vieja generación que conformó el secretariado que se creían intocables, por lo que la tropa, debería rendirles culto, el mismo Márquez y Santrich igual que los demás, en Bogotá con cierta prepotencia, casi eran tratados como jefes de Estado, lo que los había alejado de las masas y de la tropa, el último acto público de Márquez fue en la Nacho, del que salió casi intocable, por los estudiantes que lo abordaron, según dijo iba a cumplir una cita con Yamit Amat, quien escribe, le solicito en varias ocasiones una cita y no fue posible, por no tener las credenciales necesarias.

Siguiendo con el libro, Márquez bordea todo el escrito haciendo alusión a la traición de Santander hacia Bolívar, según él, esa se enquisto en la política colombiana, citando algunas frases que según dice las dijo Bolívar para describir a Santander; antes de hacer cualquier juicio, le diría que en los anaqueles del archivo nacional o de la biblioteca nacional , existen innumerables escritos de puño y letra de Bolívar y Santander, donde no siempre fueron contradictores y hasta halagos hace el libertador de hombre de las leyes, no permita que el polvo los acabe. No olvide que, hasta Marx, vilipendio al libertador, no por ello, lo íbamos a acusar de traición y que la misma guerrilla en los 70 y 80, fueron críticos del libertador.

En este mismo sentido, no sé, si es ingenuidad de Márquez cuando afirma “Pareciera, que más que blindar la paz, lo que quería Santos era derrotar a Uribe..” cuando se estudia la historia de Colombia se sabe que las élites jamás se han dividido, la época de La Violencia demostró que quienes se enfrentaron fueron sus seguidores, mientras estos nunca se enfrentaron ni en una batalla de ideas, esa era la estrategia para no dejar florecer ningún otro proyecto político, la izquierda no lo ha entendido.

El libro es un importante relato que todos deberían leer, entender un poco lo que ha sido el proceso de paz por sus protagonistas, cuando se lee se entiende el por qué las FARC no fue derrotada por el Estado, pero si, por sus contradicciones internas, que las llevó a destruir el ideario de Jacobo, Manuel y Cano. Y como guerrilla debía transitar por otros caminos, alejados de la promesa de “juramos vencer y venceremos”

El sueño de una patria libre, justa y soberana, sigue siendo una quimera.